Herpes facial

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Existen diferentes géneros de virus, todos ellos de la familia llamada “herpes virus”, que ocasionan múltiples géneros de enfermedades. Por poner un ejemplo, el virus del herpes simple (VHS) causa el herpes simple (que puede ser oral y genital); el virus Epstein-Barr causa la mononucleosis; y el virus de la varicela zóster provoca la varicela y el herpes zóster. Cada uno de ellos de estos virus son diferentes uno del otro.

Herpes en la cara

Tras padecer la varicela, el virus varicela zóster (VVZ) se aloja en los ganglios, donde continúa latente, mas, en ciertos casos puede reactivarse y generar el herpes zóster, asimismo llamado culebrilla.

Se trata de una erupción dolorosa en la piel que, por norma general, afecta característicamente solo a un lado de la cara o bien a zonas del cuerpo como el tórax, las cervicales y la zona lumbar. Concretamente, la erupción acostumbra a situarse en exactamente la misma zona donde la afectación de la varicela anterior fue más intensa. Más tarde, este salpullido forma de forma rápida ampollas, que terminan desapareciendo tras una o bien un par de semanas.

Conforme datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales y también Igualdad, un quince por ciento de la población experimentará un episodio de herpes zóster durante su vida. Si bien es más habitual en personas mayores de sesenta años, cualquiera que haya sufrido varicela de antemano corre peligro de padecer este inconveniente.

Riesgos del herpes en la cara

Tienen más probabilidades de desarrollar herpes zóster:

  • Las personas mayores: con el paso del tiempo, el sistema inmunológico se desgasta y aumenta la complejidad del organismo para hacer en frente de las infecciones. Desde los setenta años, la incidencia del herpes zóster alcanza su punto máximo, para descender algo entre los octogenarios.
  • Tener el sistema inmunológico deprimido: puede ser el caso de personas inficionadas por SIDA, perjudicadas por tumores que generen perturbaciones del sistema inmune, como las que se sometan a quimioterapia o bien radioterapia para combatir un cáncer o bien personas trasplantadas que prosigan un tratamiento farmacológico para eludir el rechazo. Asimismo es usual estimar casos entre personas con la inmunidad en buen estado mas en situaciones de debilidad o bien de cansancio.

 

Síntomas del herpes facial

La intensidad de los síntomas cambia conforme la persona, y aumenta, generalmente, con la edad. Por norma general, el herpes zóster empieza con:

  • Dolor de intensidad variable (puede ser leve o bien tipo punzante), progresivo o bien intermitente, picazón o bien cosquilleo en la zona donde aparecerá la lesión, normalmente a un lado alrededor del tórax, la cintura, el muslo o bien en la cara e inclusive el ojo.
  • Más tarde, este síntoma se convierte en un salpullido sobre una zona de piel enrojecida y sobre la que, de manera rápida, afloran ampollas.
  • Entre 7 y diez días después, las lesiones se secan y se transforman en costras de color pardo-amarillento, que desaparecen progresivamente, si bien la piel puede tardar en normalizarse entre 2 y 4 semanas. En ocasiones, las costras pueden dejar ciertas cicatrices residuales.
  • Otros posibles síntomas son: malestar de estómago, fiebre, cefalea, inflamación de los ganglios linfáticos y dolores musculares o bien cansancio.

En enfermos mayores de cincuenta años, puede quedar un dolor residual en la zona de la lesión, conocido como neuralgia postherpética, que puede ser realmente fuerte y desgastante, y es la complicación más usual.

Sobreinfección de las lesiones ampollosas de la piel.
Si esta clase de herpes afecta a la zona del ojo o bien alrededor de él, puede generarse pérdida de visión, debido a diferentes dificultades oculares. De ahí que, los pacientes con lesiones en esta zona han de ser remitidos de manera inmediata al oculista.
La neumonía puede estar presente como complicación con determinada frecuencia en pacientes adultos.
Muy extrañamente, en esta afección pueden aparecer otras complicaciones: miocarditis (inflamación del miocardio), afectación del riñón, del hígado, páncreas, pérdida de audición, parálisis facial, inflamación del cerebro o bien (encefalitis), cerebelo y, en casos fulminantes, la muerte. Hay que indicar que en los pacientes inmunocomprometidos el peligro de dificultades se multiplica.

Esta enfermedad no puede contagiarse de una persona a otra, si bien quien lo sufre sí puede trasmitir a otras el virus varicela zóster a través de el contacto directo con las secreciones de las ampollas, que poseen el virus.

Por lo tanto, si la persona que se inficiona por vez primera entra en contacto con este virus por medio de las lesiones de la piel del enfermo, desarrollará varicela en vez de herpes zóster.

La persona no puede contagiar antes que se formen las ampollas, ni en el momento en que se secan y aparecen las costras.

 

Tratamiento del herpes en la cara

Si bien se acostumbra a solucionar por sí mismo tras una o bien un par de semanas, la duración y gravedad del herpes zóster pueden ser menores si se trata con medicamentos antivirales. Conforme el paciente, estos pueden administrarse por vía oral o bien intravenosa.

Este tratamiento es eficiente si se empieza en las primeras setenta y dos horas desde el principio de las ampollas. Además de esto, hay que eludir la infección de las lesiones a través de la aplicación de asépticos sobre la piel.

Para el tratamiento del dolor en la fase aguda, se escogerá el género de calmantes y la dosis más conveniente en función de su intensidad. Si, una vez resueltas las lesiones, hay dolor residual siguiente -neuralgia postherpética-, puede ser preciso remitir al paciente a un médico especialista en el tratamiento del dolor si fracasan las terapias calmantes iniciales y el dolor es intensísimo. En ocasiones, son precisos otro género de medicamentos en estos pacientes, incluyendo algún género de antidepresivos, para el control del dolor.

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